Liderar en tiempos de IA: volver a lo básico cuando todo cambia
La conversación partió de una idea simple pero cada vez más urgente: en un contexto atravesado por inteligencia artificial, velocidad, trabajo remoto y nuevos modelos de talento, quizás la respuesta no está en sofisticar todo, sino en volver a lo básico.
A comunicar mejor.
A entender el negocio.
A liderar con más intención.
A construir confianza antes de exigir resultados.
El nuevo rol del talento tech
Durante años, el perfil del ingeniero de software estuvo asociado a la ejecución técnica: escribir buen código, resolver tickets, avanzar historias y mantener cierta distancia del negocio. Pero ese modelo está cambiando.
Según Mateo, la inteligencia artificial está empujando una transformación profunda en lo que se espera de los perfiles técnicos. Hoy ya no alcanza con dominar la sintaxis o resolver tareas aisladas. El mercado empieza a valorar cada vez más a quienes pueden conectar tecnología con impacto real: entender cómo funciona el negocio, qué problema se está resolviendo, qué decisión hay detrás de cada desarrollo y qué resultado se espera generar.
En ese contexto aparece con fuerza la figura del Product Engineer: un perfil técnico que incorpora sensibilidad de producto, comprensión del negocio y capacidad de comunicación. No reemplaza al ingeniero tradicional, pero eleva la expectativa sobre su rol.
La IA puede acelerar partes del proceso, pero no elimina la necesidad de criterio. De hecho, la vuelve más importante. Saber qué delegar, cómo revisar, dónde puede fallar una solución y cómo tomar decisiones técnicas con visión de arquitectura se convierte en una habilidad diferencial.
Más IA, más velocidad… y también más QA
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue una aparente contradicción: mientras muchos discursos anuncian que la IA va a eliminar capas de trabajo, Mateo contó que en la práctica están viendo una mayor demanda de perfiles de QA.
La explicación es clara: cuando se construye más rápido, también se pueden introducir más errores. La ansiedad por lanzar, iterar y acelerar procesos genera una nueva necesidad de control, revisión y criterio técnico.
La IA no necesariamente reduce la complejidad. Muchas veces la desplaza. Y en ese desplazamiento aparecen nuevas responsabilidades para los equipos: validar, interpretar, corregir y asegurarse de que la velocidad no termine debilitando la calidad.
El talento latinoamericano frente al mercado estadounidense
Desde su experiencia liderando Exceed Solutions, una empresa que conecta talento latinoamericano con clientes en Estados Unidos, Mateo también habló de las diferencias culturales y operativas entre ambos mercados.
Su visión fue optimista: Latinoamérica está bien posicionada. Hay talento, adaptación y una cercanía cultural que muchas empresas estadounidenses valoran cada vez más frente a otros mercados de outsourcing.
Pero también marcó una exigencia: para jugar en la liga norteamericana, no alcanza con hacer bien el trabajo. Hay que comunicar mejor, anticiparse, dar visibilidad, hacer follow-up y enfocarse en resultados de negocio.
En entornos remotos, la confianza no se da por sentada. Se construye con señales constantes: claridad, velocidad, ownership y capacidad de levantar la mano a tiempo.
No se trata de “hacer el ticket”. Se trata de entender qué resultado hay detrás del ticket.
Tres valores para operar mejor
En la conversación, Mateo compartió tres valores que guían la cultura de Exceed y que funcionan también como una síntesis de su manera de entender el liderazgo:
- We make things happen
Los resultados importan. Sin resultados, no hay negocio ni conversación posible. El foco no está en los inputs, sino en los outcomes. - Relationships matter
La manera en que nos relacionamos con clientes, equipos y pares cambia la experiencia de trabajo. No se trata de decir que una empresa es una familia, sino de construir una forma de trabajar basada en respeto, confianza y colaboración real. - We keep it simple
Evitar el relleno. Remover lo que no agrega valor. Enfocarse en lo que el cliente necesita y no en lo que la organización quiere justificar.
En un momento donde muchas empresas se pierden entre marcos, metodologías y buzzwords, estos tres valores funcionan como una brújula operativa: resultados, relaciones y simplicidad.
Liderar también es hacer personal el vínculo
Hacia el final, la conversación tocó uno de los temas más sensibles del momento: la ansiedad que está generando la inteligencia artificial en los equipos tech.
Titulares sobre el fin de los trabajos white collar, despidos, automatización y agentes reemplazando personas conviven con la presión diaria de seguir aprendiendo, producir más rápido y mantenerse relevante. Para muchos profesionales, especialmente ingenieros, el futuro se volvió difícil de proyectar.
Frente a eso, Mateo fue claro: este no es el momento de dedicar menos tiempo al management. Es el momento de dedicar más.
- Más conversaciones profundas.
- Más one-on-ones reales.
- Más escucha.
- Más acompañamiento.
- Más contexto para que las personas puedan adaptarse sin quedar atrapadas en la ansiedad.
La IA puede cambiar herramientas, procesos y estructuras, pero no elimina la necesidad de liderazgo humano. Al contrario: cuando todo se vuelve más incierto, liderar bien se vuelve más importante.
Volver a lo básico
Back to Basics propone una mirada práctica sobre liderazgo dividida en cuatro dimensiones: cómo gestionar hacia arriba, cómo gestionarse a uno mismo, cómo liderar equipos y cómo construir relaciones laterales dentro de una organización.
Pero más allá del libro, la charla dejó una idea potente para cualquier líder tech: en tiempos de cambio acelerado, lo básico no es lo simple ni lo obvio. Es lo que sostiene todo lo demás.
- Comunicar bien.
- Entender el negocio.
- Construir confianza.
- Dar feedback.
- Delegar con claridad.
- Medir resultados.
- Cuidar a las personas.
La tecnología cambia. Los modelos cambian. Las herramientas cambian. Pero la necesidad de liderar con criterio, empatía y foco sigue siendo la misma.
Y quizás ese sea el punto: cuando todo parece moverse demasiado rápido, volver a lo básico puede ser la forma más inteligente de avanzar.